infancias

La incorporación activa de las mujeres al mercado de trabajo y los cambios producidos en la estructura familiar, han producido nuevas necesidades  laborales:
Las cuidadoras y los cuidadores, que se desempeñan en casas particulares, instituciones u organizaciones, realizando tareas social y económicamente necesarias, que implican el acompañamiento y asesoramiento en todas las actividades básicas de la vida diaria, en permanente interacción con la familia y/o profesionales vinculados con la persona a su cuidado. Estas tareas de cuidado suponen el manejo de saberes específicos que históricamente han sido atribuidas a las mujeres como si fuera algo “natural”. Estos trabajos deben ser reconocidos como habilidades laborales, transferibles a otros ámbitos, y pueden ser adquiridos por personas de otros géneros. Aquí radica la importancia de desnaturalizar la feminización de las tareas de cuidado.
Este equipo diseña proyectos pedagógicos que garanticen el acceso a niñes y permitan el desarrollo pleno de sus vidas y subjetividades, desde una mirada de promoción de la libertad, el crecimiento, el juego como derecho y herramienta educativa, con una perspectiva de Salud Sexual Integral.